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Vegaviana

José Luis Fernández del Amo, arquitecto, 1954

Posiblemente sea Vegaviana uno de los pueblos de colonización sobre el que más se haya escrito. José Luis Fernández del Amo rompió varios de los estereotipos con los que otros arquitectos proyectaban núcleos de población para el Instituto Nacional de Colonización alejándose de unas connotaciones relacionadas con la arquitectura popular, que la supo reconvertir al eliminar lo superfluo y quedarse con lo imprescindible: muros de mampostería de lajas de pizarra, pequeños huecos y cubiertas inclinadas. Fernández del Amo asimiló la modernidad desde la abstracción (debe recordarse que fue el primer director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo de 1952 a 1958) al pensar más en la repetición que en la variedad. Las fotografías del pueblo que recogen largos bloques de viviendas todas iguales entre sí, es una característica de su arquitectura. La incoación de expediente BIC por parte del ayuntamiento y las transformaciones que ha sufrido el pueblo en los últimos años, tanto en los espacios públicos como en las viviendas dejan en una situación contradictoria el futuro de uno de los más importantes núcleos de colonización construidos por la administración franquista. Miguel Centellas Soler, arquitecto, septiembre 2017 *El autor de las fotografías en blanco y negro incluidas es Kindel (Joaquín del Palacio).  


Apartamentos El Palmeral

Aguadulce (Almería). Fernando Cassinello, arquitecto, 1968

Es uno de los primeros edificios de apartamentos en la Urbanización de Aguadulce proyectados por Cassinello en el que ya se distinguen algunas de las características arquitectónicas que siguió utilizando posteriormente en este tipo de obras como son los accesos por corredor, el uso de terrazas y celosías y las escaleras voladas de hormigón, que es un elemento distintivo de la obra de este arquitecto, que también puede verse en los apartamentos Las Yuccas y El Pitaco en Aguadulce o en Los Arenales y Las Chumberas en la urbanización de Roquetas de Mar. Está formado por la adición de dos bloques iguales adosados por una medianera constituidos por dos viviendas de un dormitorio en el centro y de dos en los testeros. La singularidad de esta construcción reside en la estructura ya que los tres pórticos que la constituyen cuando llegan a la planta baja se apean sobre un gran arco que recorre longitudinalmente cada uno de los volúmenes. Es una solución estructural innovadora que permite liberar la planta baja de pilares y convertirla en una planta diáfana para el uso de los vecinos que ya había planteado conceptualmente el arquitecto unos años antes en 1960 en el edificio de viviendas “Manolo Manzanilla” en Almería. Miguel Centellas Soler, arquitecto, agosto 2017


Tarjetas de presentación

desplegables de arquitectos

En un mundo dominado por la comunicación a distancia y redes sociales parecen haber perdido utilidad las tarjetas físicas de presentación. Sin embargo, hay quien también opina que ahora son más necesarias que nunca, siempre que transformen su misión: ahora ya no se trataría tanto de “informar” de nuestros datos de contacto como de “presentar” nuestra capacidad creativa, inquietudes, imagen,… y sobretodo que ayuden eficazmente a recordar el momento presencial en el que le repartimos la tarjeta a esa persona que nos interesó. En este contexto pueden resultar adecuados los diseños innovadores, sorprendentes y poco convencionales que se ajusten a nuestro mensaje profesional. Entre ellos nos parecen especialmente inspiradores las tarjetas de construcciones desplegables, pero os incluimos otros enlaces web que también nos resultan de enorme interés. Pablo García-Pellicer López, arquitecto, agosto 2017   ¿No conocéis nuestro marcapáginas?


Viviendas en la Villa Olímpica de Barcelona

Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña, arquitectos

La concesión de los Juegos Olímpicos de 1992 a Barcelona sirvió para la transformación del barrio industrial del Poblenou, donde se construyeron las viviendas para los deportistas que después se ha convertido en uno de los lugares más apreciados para vivir de la ciudad. En la esquina noreste se sitúa uno de los conjuntos más importantes en la Villa Olímpica realizada por los arquitectos Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña. Es el único edificio de la intervención alejado de la ortogonalidad que presenta todo el conjunto. Se proyectan dos edificios diferenciados, uno, alargado en forma curva, casi de herradura, de siete plantas y una torre exenta de diez niveles de forma ovalada, como hito residencial, visible en primer término cuando se accede desde Ronda Litoral por el lado del río Besós. La modélica austeridad de la propuesta radica en el uso de dos únicos materiales: el ladrillo cerámico cara vista y las persianas correderas de librillo. Es necesaria una importante capacidad de síntesis para construir un edificio de este tamaño con tan pocos elementos, aunque es cierto que la normativa sugería a los arquitectos la utilización de este material. La utilización de las coderchianas persianas de librillo para la protección de la radiación solar garantizan un adecuado control lumínico en el interior de las estancias. Miguel Centellas Soler, arquitecto, agosto 2017


La Farola de Málaga

  Este año se ha cumplido el segundo centenario del encendido de la icónica Farola de Málaga. Con este motivo reproducimos el texto sobre dicha construcción en el libro "El Puerto de Málaga. 30 siglos de vida. 400 años de historia", de los historiadores Francisco Cabrera y Manuel Olmedo auspiciado por la Junta del Puerto y que obtuvo el  I Premio de Andalucía de Cartografía Histórica. La planimetría reproducida corresponde al arquitecto Ciro de la Torre. Además, en este artículo recientemente publicado en La Opinión de Málaga se presenta una nueva e interesante publicación de los autores. Próximamente, además, os contaremos alguna novedad relacionada.   Sebastián del Pino Cabello, arquitecto, agosto 2017   Imagen extraída de Google Maps. Su construcción comenzó en 1814 terminándose tres años más tarde, aunque, como es de suponer, hasta la fecha indicada contaron estas instalaciones con un sistema de iluminación más artesanal y por lo tanto menos eficaz que cumplía, en cierta medida, tan fundamental misión protectora para la navegación nocturna. Veamos una sucinta relación de los hechos con parte de los datos de que disponemos. Remontándonos en el tiempo, parece ser que ya los primeros pobladores de estas tierras encendían una hoguera en la cumbre de nuestro secular Gibralfaro, para guiar a las naves durante la noche por las a veces inquietas aguas mediterráneas. Los árabes mantuvieron el mismo sistema o, cuanto menos, conservaron parte de su nombre de indudable etimología helena: “Gibel al Phar”, esto es, monte del faro. La llegada de la Modernidad trajo consigo la espectacular transformación de los muelles malacitanos que hemos tenido ocasión de comentar a lo largo de este libro. Sin embargo, hasta 1722, no nos aparecen noticias de que fueran denunciadas las dificultades que extrañaban para el tráfico marítimo el tomar sin luz la bocana del puerto. Así, hubo que esperar al ingeniero Jorge Próspero Verbom, para encontrar el diseño de una linterna de cantería que estaba destinada a ocupar la cabeza del muelle viejo, una vez que ésta se hubiese terminado totalmente, lo cual no se produjo hasta mucho tiempo después. En consecuencia, se dispuso por el mismo equipo técnico y directivo la erección de un fanal provisional de madera conteniendo lámparas de aceite, el cual se iba haciendo avanzar a lo largo del dique a medida que las obras progresaban: sistema que, aunque se nos antoja insuficiente por el poco alcance de las luces, resultaba útil hasta donde podía. De esta forma navegaron nuestros marinos durante el siglo XVIII y los comienzos del XIX, si bien, en el último tercio del primero de los citados aparecen algunos intentos fallidos de sustituir la precitada gavia, cuyo mantenimiento era además sin duda engorroso debido a los deterioros sufría con la humedad y el salitre, por un faro de obra que mejor pudiera satisfacer a las exigencias de su servicio. Hubo que esperar hasta 1817 para contemplar a nuestra bahía iluminada con la suficiente potencia como para asegurar, en la medida de lo posible, una navegación que cada vez se hacía más intensa. Surgió entonces la malagueña Farola, construida en la fecha indicada por el ingeniero Joaquín María Pery, quien la planificó para la cabeza del muelle de levante, junto a la batería de San Nicolás, y con una estructura troncocónica. Encima de la base menor se ubicaba el aparato iluminador, que supuso la culminación de viejas aspiraciones de la clase comercial local y de cuantas personas tenían en la mar su modo de vida. Dos lápidas en el interior del edificio recuerdan a todos tales hechos: REINANDO FERNANDO VII EL AMADO se hizo esta obra y cuanto hay en ella está ejecutado con materias y por artífices españoles.  Año de 1817. Esta obra fue proyectada y dirigida por el Brigadier de la Armada, Director del Puerto de Málaga D. Joaquín María Pery y de Guzmán.   El mencionado marino, que llegaría a ser nombrado ingeniero director del puerto de Málaga por real orden de 27 de septiembre de 1833, según consta en su expediente militar, ya tenía en este tipo de trabajos sobrada experiencia, habiendo construido un fanal de similares características en el Castillo de San Sebastián de Cádiz, según la decisión de su Junta en sesión de 15 de julio de 1794.  Posteriormente fue destinado a Málaga, ciudad en la que había estado con anterioridad cumpliendo varios encargos relativos a las obras públicas locales, en los cuales siempre demostró una gran eficacia. Su hoja de servicios recoge el proyecto aquí analizado con estas palabras: En real orden de 15 de junio se dignó S. M. aprobar la pronta conclusión de la nueva torre que construyó en el muelle del puerto de Málaga para colocar sobre ella el fanal giratorio. Una publicación de la época recoge y describe tan importante elemento en el normal desenvolvimiento de­ tráfico portuario de la forma siguiente: Merece sobre todo particular mención el nuevo fanal giratorio, construido para auxilio de los navegantes del Mediterráneo en la punta del muelle viejo del puerto, por el celo y dirección del ingeniero en jefe de marina D. Joaquín María Pery, a quien debe Málaga las obras de más importancia y utilidad en estos últimos tiempos. Tiene una elevación vistosa y proporcionada, y todos los materiales que entraron en su construcción fueron elaborados en el suelo español. La cúpula es de bronce, los cristales fueron hechos en la Granja y los reverberos de plata son del acreditado taller de D. Manuel Marín... ... Se encendió por primera vez el 30 de mayo del mismo año (1817), día del Rey N. S. Una vez inaugurado desempeño un importante papel aumentando la seguridad del tráfico marítimo de la zona. En 1853 fue aprobado el proyecto del ingeniero Ángel Mayo que pretendía dotar de una vivienda al farero que tenía como obligación cuidar del buen funcionamiento de la linterna. Dos años más tarde se reformó la parte superior de la torre para acoger “a un nuevo aparato luminoso”, ya que la densidad del comercio y la envergadura de los buques había aumentado considerablemente, siendo inauguradas las obras en 1858. Por último, iniciado el siglo XX, se vio la necesidad de aumentar de nuevo el espacio disponible a las habitaciones y servicios, realizándose en 1909 el correspondiente estudio que, tras ponerse en ejecución, se liquidó en 1915 en la cantidad de 24.996,61 Pts. Planos del arquitecto Ciro de la Torre.


Cubierta para el Monasterio de San Juan en Burgos

José Manuel Barrio y Alberto Sainz de Aja, arquitectos

El Monasterio de San Juan se fundó en Burgos en 1091, como consecuencia del impulso que las órdenes monásticas dieron al Camino de Santiago, considerada la primera gran ruta cultural de la historia. Si bien la actividad constructiva se prolongó varios siglos, sufrió dos incendios hasta que la desamortización lo desposeyó del uso religioso. Tras ser adquirido por el Ayuntamiento para la ubicación de un Museo municipal en la segunda mitad del siglo XX, diversas intervenciones de mantenimiento le permitieron llegar hasta nuestros días como una ruina consolidada. Sobre las preexistencias a cielo abierto de la iglesia, en 2015 se encarga la construcción de una cubierta para la protección de las ruinas y para la consolidación del uso cultural. Los arquitectos José Manuel Barrio y Alberto Sainz de Aja (BSA arquitectos) proponen un plano plegado continuo que recompone volumétricamente las tres naves de la iglesia desde la abstracción y desde la materialidad contemporáneas. Los apoyos, elevados sobre los muros originales, le otorgan a la cubierta una condición liviana, flotando sobre el antiguo espacio religioso y convirtiéndolo en un nuevo ámbito expositivo que integra una lectura pedagógica de las ruinas del Monasterio y la creación de un discurso evolutivo que localiza inequívocamente la intervención en el espacio y en el tiempo. La intervención ha obtenido el Gran Premio Europa Nostra de defensa del Patrimonio Cultural en su edición de 2017. Ricardo Hernández Soriano, 2017 En este artículo de Plataforma de Arquitectura podéis encontrar información adicional.  


El Caminito del Rey

Luis Machuca Santa - Cruz, 2015

    A unos 40 kms de Antequera, en la sierra del Valle de Abdalajís, aguas abajo del pantano del Chorro y en los desfiladeros de Gaitanejo y los Gaitanes atravesados por el río Guadalhorce, se construyó en los primeros años del siglo XX una pequeña pasarela para permitir el paso a los trabajadores desde la presa de Guadalhorce hasta la hidroeléctrica El Chorro. Posteriormente fue utilizada por ser el camino más corto para que los niños accediesen al colegio cerca del pantano. Inicialmente recibió en nombre de Balconcillos de los Gaitanes, pero en memoria de la visita realizada al pantano del Chorro en 1921 por el rey Alfonso XII, en 1953 se cambió en nombre por el de Caminito del Rey. Cuando el camino dejó de utilizarse entró en un periodo de abandono y natural deterioro por el paso del tiempo. En los años noventa se utilizaba como recorrido turístico y aceleró su deterioro, al que se añadieron actos de vandalismo, hasta llegar a ser peligroso transitar por ella y a principios de este siglo se cerró al público. Tras unos años inaccesible, el Caminito del Rey ha sido rehabilitado por el arquitecto Luis Machuca Santa-Cruz en una actuación respetuosa e integrada en el paisaje mediante un trazado que se desarrolla unos metros por encima de la pasarela antigua, que ha quedado como un vestigio y resto arqueológico de lo que había sido. La ejecución de la obra se ha materializado anclando a la roca una estructura metálica ligera sobre la que se apoyan unos tablones de madera. Al final del recorrido, para cruzar la garganta se ha dispuesto un puente colgante con un pavimento de rejilla metálica tipo tramex; esta pasarela pasa completamente desapercibida durante el recorrido al coincidir visualmente con el cruce de la conducción de agua. Miguel Centellas Soler, 2017   Para obtener más información sobre cómo llegar, programar la visita, historia y demás cuestiones, visitad la página oficial. Y si os gusta la arquitectura del movimiento moderno, deteneos un momento en la presa, un poco antes del Sillón del Rey, para conocer la Capilla - Escuela del Chorro, de Luis de Cossío Blanco.          


 

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