Publicado el 1 comentario

un libro arquitectónico

Esta semana, con motivo de la celebración del Día del Libro, muchos centros escolares programan actividades culturales extraordinarias. El instituto donde yo estudié habilitaba, con la colaboración de una librería de la ciudad, un pequeño espacio para la venta de libros (con el correspondiente descuento) durante la jornada del 23 de abril (ya sabéis, la fecha en la que murieron Cervantes y Shakespeare aunque ninguno de ellos lo hiciera realmente aquel día). No sé si eso se seguirá haciendo, pero en los colegios y escuelas infantiles que nos quedan cerca siempre tienen algún plan: entre abuelos que van a las clases a leer cuentos y contar historias, actuaciones musicales y competiciones deportivas, propusimos a la escuela infantil pasar un mañana con los niños hablándoles sobre los libros, y sobre un libro muy especial. Un libro arquitectónico, titularon en la escuela, para nuestro rubor, nuestra actividad.

Algo más de cien niños y niñas, con edades comprendidas entre algunos meses y los seis años, abarrotaban el aula destinada a actividades especiales; los días especiales son días de convivencia, de talleres verticales, de participación. Les enseñamos libros grandes, de esos que están repletos de imágenes y fotografías, y libros pequeños, de los que caben en la palma de la mano; libros cargados de letras y libros con dibujos; libros de papel, y libros blanditos. Pero en realidad todos (casi; alguno dormitaba en su hamaca) estaban deseando saber qué había debajo de la tela rosa con la que cubrimos el gran libro que con su ayuda (sin ellos saberlo) habíamos hecho, e íbamos a disfrutar.

La idea era hacer un homenaje al precioso libro The Giant Game of Sculpture de Hervé Tullet, editado por Phaidon; para ello, previamente en las aulas habían pintado de colores los cartones (de 105 x 130 cm), y en un par de mañanas los habíamos preparado, realizando cortes y ensamblándolos; el libro de Tullet es tan bonito que queríamos compartirlo con los niños y niñas que vemos a diario, pero a gran escala.

Y funcionó, vaya si funcionó. Durante el resto de la mañana estuvieron jugando con las formas geométricas de colores, buscándoles un lugar en los cartones, enredándose entre ellos; alguna que otra niña estaba empeñada en devolver las formas a los huecos de los que procedían (reconstruir el puzzle); otros estaban especialmente interesados en los círculos, otros en las rectángulos… y otros en las bridas de plástico que hacían de bisagras. Se apropiaron del espacio que delimitaban los cartones, de sus orificios, de las relaciones entre ambos lados, delante y detrás, dentro y fuera. Jugaron, con el caos y el orden simultáneos del que solo son capaces quienes no saben qué significan caos y orden, y que solamente saben gestionar, y qué bien, quienes se dedican a su educación.

Pensándolo bien, sí que es un libro arquitectónico.

fjp abril 2015

IMG_4069

DSC_1118

DSC_1128

Publicado el 1 comentario

Puerta Nueva a la Alhambra: conclusiones (no concluyentes)

La exposición «Álvaro Siza Vieira, Visiones de la Alhambra», no es una exposición concebida para presentar el proyecto de Nuevo Acceso y Centro de Visitantes; aunque puedas acabar conociendo (suficientemente) dicho proyecto.

Y desde luego, no es una exposición concebida para presentar dicho proyecto a alguien sin un mínimo de “habilidades” previas (lectura e interpretación de planos y maquetas). Casi podríamos decir que es una exposición para arquitectos. Casi, pero tampoco creo que sea así.

Es una exposición para entrar en el universo Siza, utilizando como excusa su proyecto para Nuevo Acceso y Centro de Visitantes de la Alhambra, en colaboración con Juan Domingo Santos.

Porque a los arquitectos ya nos son familiares los dibujos pensantes de Siza, sus pensamientos hechos líneas (¿quién no envidia ese modo de dibujar y pensar dibujando?); porque los arquitectos tenemos educada la mirada para entender los planos y maquetas y aprehender el edificio que nos cuentan.

La exposición habla de un proceso (que ha de encontrar un punto y seguido en la construcción del edificio), de un modo de trabajar (el de Álvaro Siza y Juan Domingo), de un lugar y un modo de entender este lugar.

Después, podemos entender lo hábil del modo de colocarse el edificio, adaptándose al lugar, a la topografía, para generar un mínimo volumen visible, para establecer una adecuada relación con el monumento. O cómo se asumen y reinterpretan (en clave contemporánea) mecanismos y elementos presentes en la ciudadela a la que se sirve; el agua, la vegetación, los muros, los accesos, los materiales, las escalas.

(También hay momentos para preguntarse si realmente la rampa-tapiz era el mejor mecanismo posible para la comunicación vertical en el interior del edificio, aunque probablemente un análisis minucioso del proyecto sea la respuesta a esa pregunta).

La exposición permanece en el Palacio de Carlos V hasta el próximo domingo 19 de abril. Aún tenéis ocasión. Y durante el fin de semana podréis visitarla de la mano de personal especializado (como dice la web del Patronato). Ayer yo tuve la ocasión de tener de guía a Blanca Espigares Rooney, alhambreña y arquitecta, que con su manera de contar las cosas (¿empezar la visita a una exposición a casi un kilómetro de la misma?) transmite su amor (porque eso es amor) a la Alhambra y facilita, seas o no arquitecto, la labor de entender la exposición y el proyecto; y eso siempre es de agradecer.

fjp abril 2015

DSC_1068

 

 

 

 

 

DSC_1064

Publicado el Deja un comentario

Barceloneta revisitada

Si a un estudiante de arquitectura (y a los ya titulados siempre les queda algo de estudiantes) le pedimos que cite cuatro obras de Coderch, probablemente dos de ellas sean la Casa Ugalde , y las viviendas en la Barceloneta.

Del edificio de viviendas en la Barceloneta, obra de José Antonio Coderch y Manuel Valls, todos recordamos las bandas verticales de color naranja, y las lamas:  las lamas horizontales, frecuentemente empleadas por Coderch, y que esta ocasión adquieren un ancho mayor de lo habitual adaptándose a la escala del edificio.

En realidad, existe la posibilidad de que alguien recuerde las lamas, recuerde las bandas verticales, pero no ese color naranja. Y si esto es posible es porque en nuestra memoria hemos visto en muchísimas ocasiones esas viviendas desde la mirada del fotógrafo Francesc Catalá Roca, y por tanto en blanco y negro.

El aspecto exterior del edificio manifiesta una indudable modernidad y abstracción: el contraste entre las bandas cerámicas y las zonas protegidas con lamas (toda la relación de la vivienda con el exterior se realiza a través de estas lamas, orientables pero no practicables); toda la fachada de las viviendas configurada como un único plano que se quiebra y se pliega en las fachadas laterales; la planta baja constituida como zócalo (de nuevo el contraste entre planos, entre llenos y vacío) sobre el que vuela el volumen de viviendas, casi sin tocarse (sólo una arista de continuidad en cada una de las fachadas laterales, además de la medianera). Y finalmente el alero, que se separa de la cubierta dejándonos ver el cielo desde la calle, y constituyéndose a su vez en coronación del peto de la azotea.

Ver por primera vez la planta de estas viviendas supone un ligero desconcierto: un aspecto laberíntico que en una primera y rápida impresión puede parecer gratuito, casi frívolo; puedes llegar a pensar… ¿funcionarán? Pues sí, las viviendas funcionan; según los autores, la ruptura de la ortogonalidad que caracteriza a esta planta se debe únicamente a la necesidad de encajar dos viviendas de tres dormitorios por planta. ¿No había otro modo? Lo hubiera o no, lo que sí se hace evidente, una vez analizada detenidamente la planta, y comprobado que las viviendas funcionan muy bien, es que estos giros generan una riqueza espacial y visual en el interior de la vivienda que difícilmente se alcanzaría sin ellos; las relaciones establecidas entre los dormitorios, las galerías y el exterior, o el vestíbulo, el salón y el exterior…

Volver a ver, de tarde en tarde, estas plantas, estas imágenes, nos recuerda el valor de la buena arquitectura, de la que sin duda Coderch y Valls fueron grandes autores.

La Casa Catasús y la Casa Rozes serían probablemente las otras dos obras que me vendrían inmediatamente a la mente.

DSC09932 DSC00299

Publicado el Deja un comentario

¿rehabilitar, conservar, esconder, congelar?

Hoy casualmente me he topado con unas fotos que hice en abril de 2003. cuando estaba siendo demolida la Estación de Autobuses de Granada, situada entre Camino de Ronda y Arabial. Aunque estuve algunos años utilizando esa estación, mi recuerdo acerca de la misma es muy difuso, y casi se limita a un sitio oscuro, sucio y maloliente al que siempre llegaba con la hora justa para coger el autobús y del que siempre huía en cuanto el de vuelta llegaba. Así que en mi memoria no hay datos para añorar el edificio.

Sin embargo, la demolición de la estación, una vez su uso fue trasladado a la estupenda, amplia, bien comunicada, limpia y luminosa terminal nueva en la Carretera de Jaén,  dejó ver una preciosa estructura de hormigón que de manera casi anecdótica fotografié.  Dicha estructura de hormigón (de los hangares) contaba con algún tipo de protección, pues el proyecto de viviendas, oficinas y espacio deportivo que Rafael de la Hoz  realizó en el lugar conservó dicha estructura, albergando el uso deportivo (desconozco si el estudio Rafael de la Hoz se hizo cargo realmente del proyecto del equipamiento deportivo).

Algún tipo de patología (degradación, corrosión…) sufría la estructura, de manera que fue necesario un refuerzo metálico más que significativo (como se aprecia en la fotografía aérea).

En la actualidad, no hay ningún rastro en el edificio que indique que esa estructura es la del hangar de la antigua estación; todo está reforzado  y forrado, escondido. Quizás la única pista sea el contraste entre el bloque residencial y el deportivo.

Y encontrarme hoy las fotos me ha hecho preguntarme… ¿tiene sentido? ¿Tiene sentido conservar una estructura (supongo) tan dañada que hay que reforzarla de un modo que impide cualquier relación del original con la vida nueva, con el espacio nuevo? ¿Tiene sentido esa imposición formal, ese sobrecoste?

est1IMG_0011 IMG_0013

Publicado el Deja un comentario

oportunidad y riesgo

reina

El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Es habitual que el mundo de la arquitectura celebre actividades conmemorativas, divulgativas y de visibilidad en ese día y por extensión y programación en esa semana, la llamada Semana de la Arquitectura. Desde el año 2012, uno de estos actos consiste en la colocación de placas identificativas en aquellos edificios incluidos en los distintos Registros Docomomo.

Ayer martes 7 de octubre de 2014 asistimos a la colocación de la primera de estas placas en la provincia de Jaén. El edificio elegido fue el Colegio Padres Paules, también conocido como Seminario Reina de los Apóstoles, en la localidad de Andújar.

Luis Laorga Gutiérrez, autor de diversos edificios docentes, proyectó en 1965 este edificio, siendo el punto que señala el fin de la extensa y profunda huella del Movimiento Moderno el municipio, iniciado con el Salto del Jándula de Casto Fernández-Shaw, y que incluye el Poblado de Colonización de Llanos del Sotillo, el cine Tívoli, la viña Gisbert y el Mercado de Abastos.

El complejo programa requerido, que incluía residencia de alumnos, comunidad femenina, comunidad masculina,  áreas de docencia y ocio,  así como zonas para el público ajeno al centro, se resuelve con una gran claridad y contención formal, con una rotunda organización global y de cada una de sus áreas, estableciendo las adecuadas y medidas relaciones entre ellas, recurriendo a la creación de diversos patios y ámbitos semicerrados que califican y cualifican los diversos espacios y sus relaciones y facilitan la articulación de los distintos usos, cediendo la representatividad para la pequeña Capilla ubicada en el acceso, y estableciendo evidentes relaciones proyectuales con la coetánea Universidad Laboral de Huesca, proyectada el mismo año por Laorga junto a José López Zanón.

Las diversas obras escultóricas, litúrgicas y cerámicas de Joaquín Rubio Camín son plenamente coherentes con el tono global del edificio.

reina planos

Desde 2008 el edificio se encuentra sin uso, y pese a que en 2011 pasó a titularidad pública, las circunstancias económicas han dejado en suspenso la implantación de un nuevo uso, a la espera de que la situación permita, por fases, ubicar nuevas funciones, públicas esta vez, en el inmueble.

Los edificios no pueden ser espacios vacíos. La mayor garantía de la adecuada conservación de un edificio es su uso, su funcionamiento diario, la vida. Sin vida, el deterioro de un inmueble es inevitable y progresivo; al paso del tiempo se une un inadecuado mantenimiento, y una mayor exposición a daños externos, incluso actos vandálicos y malintencionados.

Es necesario poner de nuevo en uso el edificio, volver a dotarlo de vida. Escogiendo adecuadamente el programa, un programa que habrá de ser capaz de encajar en los espacios existentes, en su estructura formal y organizativa, sin pervertir el edificio original. De la elección de este uso y de su modo y de sus tiempos de implantación (¿es viable plantear de un modo coherente el uso de distintas áreas del edificio paso a paso?) dependerá el éxito de la intervención.

[pix_slideshow data_slideshow=’reina’]

Ayer, durante el acto de colocación de la placa, se habló del valor de estos pequeños gestos por el reconocimiento que suponen para el patrimonio y para la ciudad en sí.  Se habló del orgullo que supone para la ciudad de Andújar su extenso patrimonio del Movimiento Moderno, reflejado con seis obras en los Registros Docomomo. Y también se habló de la importancia, desde el punto de vista social, de que los edificios estén en uso, en funcionamiento, y de las dificultades que en ocasiones existen para cambiar el programa de uso de un edificio: escuela de hostelería, escuela de deporte, escuela de idiomas…

El Colegio Padres Paules, por sus características, por su resolución formal y organizativa, es un edificio capaz de albergar múltiples usos de manera simultánea y entre los que se pueden establecer adecuadas relaciones de integración o de separación, según sea necesario.  No es el Colegio un edificio “contenedor” que admita una nueva fragmentación a demanda; es un edificio que respondía de un modo claro y preciso a un programa complejo, no unitario, y es precisamente esta respuesta y esta complejidad inicial la que permitirá encontrar el modo de volver a ponerlo en funcionamiento.

La viabilidad de la implantación de los diversos usos planteados (una vez desechado el uso original) dependerá del rigor, la cautela, el cuidado y si se me permite el cariño hacia el edificio existente, de modo que la intervención lo sea de mínimos, y coherente y respetuosa con el origen.

La colocación de la placa Docomomo ha de servir para el reconocimiento al edificio, ha de ser motivo de orgullo, pero sobre todo ha de permitir que la mirada de los políticos, los técnicos y la sociedad en su conjunto se detenga en un edificio de gran valor arquitectónico, y en la arriesgada oportunidad (que no oportuno riesgo) que supone, en el siglo XXI, la re-habilitación (re-vitalización) de una excelente pieza de nuestro patrimonio reciente.

Este edificio se encuentra incluido en el Registro Docomomo Ibérico de Equipamientos, en el Catálogo del Plan General de Ordenación Urbanística de Andújar, y en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporénea.

Y sí, merece un recortable.

Fernando Jiménez Parras, arquitecto. Colaborador con la Fundación Docomomo Ibérico en los trabajos de Registro de la provincia de Jaén.

Publicado el Deja un comentario

Luz, aire, espacio

Cuando te incorporas a una cola y ves un cartelito que reza «Desde aquí 45 min», lo primero que se te viene a la cabeza es un «Puf, ¿merecerá la pena?». Ves a la gente salir, y les oyes hablar «Está bien, pero esto es más para los críos», y con la otra oreja escuchas al crío decir «Un rollo». En cualquier caso, ya estamos aquí, vamos a ver. Lo que está claro es que en la semana que llevaba en el Parque de las Ciencias de Granada estaba siendo un éxito de público.

El aspecto exterior es el de un castillo hinchable, así que la versión «Esto es más para los críos» no suena disparatada. Pero…

Cuarenta y cinco minutos pasan rápido, y más si los aprovechas para mirar en internet la web de Architects of Air:  «Un luminarium es una escultura monumental en la cual el público se adentra caminando para disfrutar de una experiencia sensorial provocada por la belleza de la luz y el color… Entren y déjense llevar». Y vuelves a dudar sobre la versión correcta.

Enseguida niñas y adultos nos vimos en el vestíbulo previo, descalzándonos, porque al Luminarium se entra descalzo. «Por favor, no os quitéis los zapatos hasta que os lo digamos, porque para saber cuántas personas hay dentro contamos los zapatos que hay aquí». Cien zapatos. Cincuenta pares. Y al salir un pequeño grupo por fin es nuestro turno.

[pix_slideshow data_slideshow=’luminarium’]
[pix_slideshow data_slideshow=’luminarium2′]

Las advertencias en el vestíbulo son claras: hay que tener cuidado; el material del que está hecho el Luminarium es muy fino y delicado, así que nada de correr, nada de saltar, nada de echarse en las paredes… Pues no, no es un castillo hinchable. Padres, vigilad a los críos; críos, vigilad a los padres. Qué buen trabajo hacen siempre las chicas de amarillo del Parque de las Ciencias, saben cómo sacarnos a todos una sonrisa.

Y tras esa cortina de plástico rígido… empieza la aventura. Y entonces lo comprendes, todo, inmediatamente.

En ese momento conoces, reconoces,  la materialidad de la luz. Alberto Campo Baeza dijo en alguna ocasión que la luz es el material más lujoso que hay, pero que como es gratis, no lo valoramos. El Luminarium es luz hecha espacio. El color, que lo domina todo, hace además que casi podamos tocar la luz. Rojo, azul, verde… Sorprende que un día nublado como el que teníamos sea capaz de generar una luz así, tan intensa. Tan material. La luz, material, generosamente derrochada.

Recorrerlo supone pasar de espacios amplios a otros angostos, comprimidos. Las secuencias, naturalmente, son determinantes, y  es fácil confundir la escala global de la instalación al dar vueltas por los distintos pasillos. Encuentras pequeños nichos laterales, zonas donde tumbarse, recostarse o sentarse.

Y todo dominado por esa luz material tenue y coloreada que impregna y caracteriza completamente el espacio.

El gran espacio, la cúpula «Enschede», ve su escala magnificada por las transiciones previas, así como el particular tratamiento de su techo, con iluminaciones lineales de gran potencia visual.

Y aire. Claro, es un castillo hinchable, un globo inflándose constantemente, un espacio en sobrepresión. Encuentras los puntos de entrada (las pérdidas son obvias), y te das cuenta del ingente trabajo que supone soldar las distintas piezas de pvc entre sí, y luego acoplar (con cremalleras) los distintos módulos que componen el total. Todo para poder tocar la luz en ese aire.

«Este LUMINARIUM se inspira en la belleza de las formas geométricas de la naturaleza y en la arquitectura islámica. Sus cúpulas y túneles recuerdan las formas repetitivas de los bazares iraníes», es lo que cuenta la pequeña reseña que incorpora el plano. Las superficies curvas, continuas, de algún modo impuestas por la técnica, evocan esas formas, esas arquitecturas. Pero las escalas, los recorridos, las sucesiones denotan una clara intencionalidad en el diseño.

[pix_slideshow data_slideshow=’luminarium3′]

Sí que es un castillo hinchable. Es un magnífico castillo hinchable cuyas tripas por una vez recorres y vives.  «Un acuario de luz a conciencia», titulaba su reseña un medio, y algo tiene de cierto ese apelativo, acuario, cuando uno se sumerge en su luz, su aire, su espacio.

Para críos.  De 0 a 99 años.

 

La instalación Luminarium, Arquitectura del Aire, ha estado instalada en el Parque de las Ciencias de Granada entre los días 18 y 28 de septiembre de 2014. Si en algún momento pasan cerca de vosotros, no perdáis la ocasión de visitarla, merece la pena. Entrad tanto tiempo como podáis, tantas veces como podáis, en tantas circustancias distintas como podáis.  Esperemos que vuelvan por aquí.

Publicado el 2 comentarios

un juego frívolo y perverso

Ayer, al hilo del artículo publicado en El País referente a Javier Carvajal, se inició en twitter (en la pequeña parte de twitter sobre la que tenemos vistas, se entiende) un entretenido debate sobre un imaginario podio en el que se disputaban el espacio los grandes arquitectos españoles.

Que hay déficit de reconocimiento hacia algunos arquitectos españoles es más que evidente. Carvajal, Higueras, Aburto… Su obra no siempre es reconocida ni siquiera entre los propios profesionales de la arquitectura (cualquiera conoce a Le Corbusier, pero la cosa cambia con los nombrados, por poner algunos ejemplos).

Así que alguien expresaba que Carvajal estaba situado en el segundo escalón de ese imaginario podio, lo que ha generado una sucesión de tweets sobre los ocupantes de cada uno de esos escalones, que inicialmente eran escalones multitudinarios, pero en que al final, como en los inmortales, sólo puede quedar uno.

Por orden de aparición, intentaré no dejarme a ninguno:

Carvajal, Higueras, Corrales, Molezún, Fisac, Coderch, Sota, Oiza, Fernández del Amo, Cano Lasso, Sert, Aizpurúa, Moreno Barberá, De la Hoz, Aburto, Asís Cabrero, Gutiérrez Soto.

Esos diecisiete nombres de la arquitectura española del siglo xx  han salido en un ratito, a vuelapluma, entre los distintos participantes en el juego twittero. Todos ellos candidatos de algún modo a ocupar su espacio en un hipotético podio.

El juego adquiría una nueva dimensión cuando alguien proponía «dar el hiperpremio de la arquitectura española, a uno». ¿Quién debería ocupar el escalón más alto del podio del Olimpo de la Arquitectura Española?  ¿Quién es el Maestro de Maestros? ¿Se puede realmente proponer a ese Zeus de la Arquitectura Española? ¿Se puede hacer dicha propuesta a través de twitter?

Y como nos gustan los juegos, no vamos a rechazar este, y desde aquí os pedimos vuestra participación. Decidnos, ¿qué arquitectos están en el olimpo de la arquitectura española? El marco temporal más o menos está establecido con los diecisiete nombres ya citados, pero lo acotaremos en los primeros 75 años del siglo XX. ¿Qué arquitectos españoles, cuya obra esté contenida en ese periodo temporal, son los mejores? Os pedimos que os pronunciéis, con el nombre del arquitecto, y una obra suya (para de algún modo justificar su presencia), e incluso una fotografía. Dejad comentarios en esta entrada, o publicad tweets o entradas en facebook,  utilizando la etiqueta #OlimpoArquitecturaES.

Con vuestra participación solamente queremos generar debate. Nos interesa conocer vuestros puntos de vista sobre los dioses de la arquitectura española. Y no, no vamos a transformar esto en un rollo democrático (en plan «el más votado será designado el mejor»). Este juego no tendrá ganadores, no tiene objetivo, más que el propio juego. Nos gusta la Arquitectura y nos gusta ver Arquitectura; como dejó escrito uno de esos maestros, «la emoción de la Arquitectura hace sonreír, da risa».

Muchas gracias por vuestra participación.fisac010desBYN

 

 

 

 

 

 

Publicado el Deja un comentario

5 razones por las que «la pagoda» es una obra maestra de la arquitectura

1: ES UNA SOLUCIÓN INTEGRAL Y BELLA
Responde a los requerimientos del encargo, tanto funcionales como de imagen, mediante una solución que aúna ingenio estructural, racionalidad constructiva y belleza.
La idea ilumina integralmente el diseño. Son las soluciones técnicas las que dan lugar a las soluciones formales, y esa circunstancia por sí misma ya le confiere belleza. La fachada exterior y el espacio interior están intrínsecamente relacionados, siendo consecuencia uno del otro.

2: ADQUIERE SINGULARIDAD DE MANERA RACIONAL
La torre es encargada por la propiedad para que sirviera de propaganda, a modo de anuncio de los laboratorios, al ubicarse cerca de la carretera nacional.
Fisac lo consigue mediante un sencillo juego formal resultante de girar 45º cada uno de los pisos; es el propio diseño lo que le proporciona una imagen reconocible, sin necesitar artificios ni decoraciones.
Además resuelve casi todo con sólo dos materiales (hormigón armado y vidrio), y esa economía de medios le otorga una gran fuerza y elegancia.

3: ACIERTOS DE DISEÑO AL SERVICIO DE LA EXPRESIÓN DE UNA IDEA
Entre otros, merecen mención estos dos detalles interesantes:
1: los pilares metálicos se retranquean de la fachada para que los paños de vidrio de las ventanas se lean continuos sin interrupción, consiguiendo una imagen más abstracta, rotunda, y de aparente sencillez.
2: la torre exigía “acabar con algo” arriba. El remate y acceso a la cubierta “juega” formalmente con el resto pero sin restarle protagonismo al giro de las plantas. Es difícil imaginar algo más acertado.

4: ES UNA OBRA EMBLEMÁTICA DE UN GRAN ARQUITECTO
Se trata de una obra emblemática de un personalísimo arquitecto, Miguel Fisac, que constituye uno de los maestros de la arquitectura moderna española.
Fisac abrió nuevos caminos de investigación desde la tradición cultural española y buscando siempre el servicio al hombre. “La arquitectura es un trozo de aire humanizado” nos decía y demostraba en sus obras.

5: REFLEJA LA SOCIEDAD Y VANGUARDIA CULTURAL DE SU TIEMPO
La investigación formal, audacia constructiva y su coherente diseño situaron a esta obra en la vanguardia de la arquitectura española de su tiempo.
Constituyó un emblema optimista del despegue económico de los años sesenta en España; ese hito futurista y amable en el camino al aeropuerto de Madrid reflejaba en cierto modo las aspiraciones de la sociedad de su época.

Publicado el Deja un comentario

Flexágono

El flexágono fue descubierto por el matemático Arthur H. Stone en 1939, de manera casi accidental. Lo denominó así en combinación de las palabras hexágono y flexar (doblar), puesto que la figura que había descubierto tenía forma hexagonal pero con unas particulares propiedades al doblarse:

Se obtiene al doblar una tira de papel formando un hexágono y uniendo sus extremos, y sus propiedades «mágicas» consisten en que siendo una figura plana, con dos caras, esconden una tercera cara que se mostrará manipulándolo adecuadamente.

[pix_slideshow data_slideshow=’flexagono’]

El mejor modo de entenderlo es haciéndolo:

1. Dibujar una sucesión de diez triángulos equiláteros encajados entre sí. (Aquí podéis descargar el dibujo para realizarlo). Recortar la tira.

2. Numerar los triángulos para seguir el proceso.

3. Es conveniente marcar todos los dobleces, en ambos sentidos, para facilitar luego el movimiento.

4. Doblar en valle (doblez cóncavo) entre los triángulos 4 y 5, y en montaña (doblez convexo) entre los triángulos 7 y 8.

5. Doblar en valle entre los triángulos 2 y 3, para dejar pasar atrás el triángulo 10, recolocando el 2 sobre el 20.

6. Doblar en montaña entre 1 y 2, y pegar la parte trasera de 1 con la parte trasera de 10.

7. La figura resultante se denomina flexágono, pues tiene forma hexagonal y cambia al flexionarse.

Si una vez construido coloreáis las caras con colores distintos veréis muy bien el resultado.

Pero… ¿cómo aparece la tercera cara?

Por cierto, nuestra tarjeta corporativa es un marcapáginas realizado con este mismo mecanismo.

 

 

 

Publicado el Deja un comentario

…y tres exposiciones.

He tenido la oportunidad de cerrar un viaje familiar con la visita a tres grandes exposiciones en Madrid. Con estas líneas no pretendo realizar un análisis de ninguna de las tres, sino simplemente recomendar su visita, como quien recomienda un libro. Ve a verla, con tranquilidad, y si puedes, reléela, revisítala.

Fernando Jiménez Parras

«En Madrid hay gente para todo». Y quizás sea cierto, porque el sábado a mediodía la visita a la exposición de Henri Cartier-Bresson en la Fundación Mapfre (recién inaugurada) había que realizarla con paciencia. Y es que desde esa fila india que formábamos  a un metro de la pared para recorrer las diversas salas te encontrabas tantas y tantas fotos que pertenecen al imaginario colectivo, que a veces te veías arrastrado por el ritmo colectivo, y otras te veías formando un escollo porque te detenías un poco más de lo «estándar» en la mirada hacia alguna en concreto; fotografías que has visto mil veces (que incluso has tomado prestadas alguna vez) y que la inmensa (e intensa) muestra te permite contextualizar, entender y por tanto valorar aún más.  Como ni quiero ni mucho menos sé hacer un análisis exhaustivo de la exposición, me limitaré a señalar la serie de fotografías realizadas con motivo de la coronación de Jorge VI en Londres el 12 de mayo de 1937.

DSC_1483

En CaixaForum Madrid en esta ocasión el protagonista es Le Corbusier. «Un atlas de paisajes modernos», la estupenda exposición organizada por el MoMa de Nueva York permite un progresivo acercamiento a la trayectoria de este gran «Arquitecto, urbanista, pintor, diseñador de interiores, escritor, editor, fotógrafo y cineasta aficionado», que es como lo define el tríptico.  Hay una pequeña sala educativa que permite que los niños tengan su rato de diversión y encuentren su momento de protagonismo, y así uno puede entretenerse en ver las maquetas, fotografías (preciosas las de la Unidad de Habitación)  y dibujos (espectaculares los realizados en las conferencias en Princeton y Chicago en noviembre de 1935).  Reproduzco dos citas que me llamaron particularmente la atención porque creo que contribuyen a entender el carácter de la exposición:

Aquí, en este paisaje tan móvil, tan fluido, tan cambiante, descendente, me dije: «No voy a determinar la posición desde el suelo porque se escapa. La determinaremos a partir de la horizontal de lo alto del edificio, para que esté alineado con el horizonte. Y vamos a medirlo todo a partir de esa horizontal de lo alto, y ya pensaremos en el suelo cuando lleguemos abajo» (sobre el convento de Santa María de La Tourette)

Para que el paisaje cuente tiene que estar limitado, dimensionado por una decisión radical: tapar los horizontes al levantar las paredes y revelarlos sólo en puntos estratégicos mediante aberturas.

 

El título de la exposición «Fotografía y arquitectura moderna en España 1925-1965» es bastante elocuente. Sobre todo porque no es (solo) una exposición de fotografía de arquitectura (moderna en España). Es en realidad un recorrido por una relación. Ya la presentación del proyecto FAME por Iñaki Bergera en el VII Congreso Docomomo Ibérico esbozaba algunos aspectos de esta relación, y la exposición no defrauda.

Català-Roca, Kindel, Pando o Gómez son firmas fotográficas que acompañan cada recorrido por la arquitectura del siglo XX en España, y por tanto en esta exposición nos encontramos, cronológicamente ordenadas, muchas de las imágenes (de nuevo) que tantas y tantas veces hemos visto. Pero además encontramos otras miradas que no son tan conocidas (o absolutamente desconocidas para mi), muchas arquitecturas fotografíadas por arquitectos, y algunas fotografías de arquitectos.

Pretendía añadir, en esta panorámica, un mirada hacia una serie de fotografías que llamaron particularmente nuestra atención. Se trata de las fotografías realizadas por Ramón Vázquez Molezún en su viaje por Europa con su moto. Sin embargo, acabo de encontrar que ya hay quien lo ha hecho, y mucho mejor de lo que yo lo haría, así que…